Tuesday, September 28, 2010

Las huelgas de la libertad


 Las huelgas de la libertad Desde 1975, los sindicatos han convocado cinco paros generales. El de 1988, contra Felipe González, marcó la ruptura entre PSOE
1985, 1988, 1992, 1994 y 2002, pero hay quien suma a todas ellas una sexta huelga, más temprana, que habría tenido lugar en 1978, si bien aquella protesta no fue específicamente española, sino de alcance europeo, y Europa quedaba todavía políticamente muy lejana.

Sí es opinión unánime, en cambio, que la gran huelga general de la restauración democrática fue la de 1988 contra el Gobierno de Felipe González. UGT y CCOO consiguieron literalmente paralizar el país. Eran tiempos de gran pujanza económica y los sindicatos no estaban dispuestos a aceptar el abaratamiento del despido o el Plan de Empleo Juvenil, que pretendía abrir de par en par las puertas al empleo precario. La contundencia del éxito de la convocatoria fue tal que obligó al Gobierno socialista a rebajar sustancialmente su agenda de recortes sociales y a impulsar políticas redistributivas de cierto alcance. Aunque aún habría gobierno socialista para ocho años más, el 14 de diciembre de 1988 marcó en el mandato de Felipe González un amargo punto de inflexión cuyo filo más dramático fue la ruptura entre PSOE y UGT.

Hay quien suma a todas ellas una sexta huelga, en 1978, si bien no fue específicamente española Pero tres años antes de aquel legendario 14-D, las Comisiones Obreras que dirigía Marcelino Camacho ya lo habían intentado en solitario con una convocatoria que no consiguió paralizar el país, aunque logró hacerse notar en las grandes empresas industriales del país. Fue un aviso, pero difícilmente podía asustar a un Gobierno que estaba en su primer mandato con una mayoría aplastante en las dos cámaras y un apoyo social abrumador.

Felipe González aún tendría que soportar dos huelgas generales más, en 1992 y en 1994, pero ninguna de las dos lograría emular a la de 1988. La bandera sindical no era en ambos casos muy distinta que unos años antes: contra el recorte de prestaciones sociales y la reforma laboral. Pero eran tiempos de crisis y los márgenes de concesión ya no eran los de 1988.

Y en 2002 le tocó a Aznar. También ahí los sindicatos torcieron el brazo del Gobierno, que tuvo que guardar en un cajón el decretazo en la protección del desempleo aprobado por la vía de urgencia semanas antes de la huelga. También para José María Aznar fue el comienzo del fin. Pero él aún no lo sabía.





1985. Un ensayo general con desigual seguimiento
De las huelgas generales de la democracia, la de 1985 fue la única convocada en solitario por CCOO. Aunque también se sumaron sindicatos minoritarios, entre ellos el vasco ELA-STV, no lo hizo la poderosa UGT. La fallida protesta era contra la Ley de Pensiones que establecía dilatar de dos a ocho años el periodo para calcular la pensión. Los cinturones industriales de Madrid, Catalunya o Galicia sí se hicieron eco del llamamiento, pero no así otros sectores clave como el de los transportes, cuyos centros neurálgicos fueron firmemente custodiados por la policía. La derecha, entonces nucleada en torno a Alianza Popular, no apoyó la huelga, pero no logró ocultar su sincera complacencia ante la convocatoria.





1988. El país se paralizó y el Gobierno negoció
Si el Gobierno de Felipe González albergaba el 13 de diciembre alguna esperanza de que fracasara la huelga convocada para el día siguiente, sus ensueños se desvanecieron a las doce en punto de la noche, cuando la señal de TVE se cortó en pleno Telediario 3. Los sindicatos empezaban a ganar la partida. De hecho, la del 14-D acabaría convirtiéndose en la ‘huelga perfecta': no hubo incidentes de mención, el país se paralizó y el Gobierno se vio obligado a retirar su Plan de Empleo Juvenil. Se retrasaba así la implantación de los llamados contratos basura, que no obstante siguieron acechando hasta colarse unos años más tarde en la legislación laboral española. El Gobierno, además, imprimió un acusado giro social a sus políticas redistributivas. Las heridas abiertas en el seno de la familia socialista tardarían años en restañarse.





1992. Media huelga nunca será una huelga entera
Al hacer el cómputo de huelgas generales durante los años de gobierno del Partido Socialista alguien tuvo la ocurrencia de afirmar que a Felipe González le había hecho no tres huelgas, sino dos y media. La media fue la de 1992. La convocatoria fue de media jornada y, como era previsible, resultó más bien un fracaso, aunque su bandera era similar a la de otras convocatorias: protestar contra el recorte de los subsidios del desempleo. En el espectro político sólo Julio Anguita interpretó que la huelga había sido un éxito, aunque el hoy redivivo Francisco Álvarez-Cascos no desaprovechó la ocasión para airear el "récord de huelgas generales" de los gobiernos socialistas. Fue un duro revés para los sindicatos.





1994. Sólo paró la industria y la construcción
Dos años después de la huelga que coincidió con la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, los sindicatos mayoritarios volvieron a intentarlo. La fecha elegida fue el 27 de enero y tampoco esta vez los resultados se aproximaron a la rotundidad de la victoria del 14-D. Los sindicatos protestaban contra la reforma del mercado laboral y la congelación de los sueldos de los funcionarios, así como contra la disminución del poder adquisitivo de las pensiones. El Gobierno proponía recortes y los sindicatos seguían intentando impedirlos, pero tampoco esta vez lo consiguieron. Paró la industria y la construcción, pero no los centros de El Corte Inglés (en la imagen, uno de los de Madrid).





2002. Por fin le tocaba el turno a la derecha
Y por fin le tocó a la derecha. Desde los años ochenta, el partido conservador había observado como un espectador neutral sólo en apariencia los sucesivos paros generales contra los gobiernos de la izquierda. A la altura de 2002 el Ejecutivo de José María Aznar había reunido méritos más que suficientes para concitar las iras sindicales. Su pretensión de recortar fuertemente la protección del desempleo desencadenó una dura protesta de largo alcance que la intensa propaganda gubernamental no logró minimizar. A primera hora de la mañana el portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, proclamó sin sonrojarse que la huelga había sido un fracaso. Cabanillas creía estar describiendo la situación, pero su diagnóstico era tan inverosímil que en realidad estaba cavando su tumba política. En la imagen, la estación sevillana de Santa Justa.

martes, junio 22, 2010

ABRIR LAS FOSAS COMUNES DE UNA VEZ.

Artículo de opinión de Javier Ortiz


Desde octubre del año 2000, en que se realizó con metodología arqueológica la primera excavación de una fosa común de la Guerra Civil, muchas han sido desde entonces exhumadas a lo largo de toda la geografía del país. Se pueden contar por docenas y las víctimas recuperadas por centenares. Diferentes asociaciones y organizaciones han sido las responsables de haber realizado estos trabajos de recuperación. De hecho, pusieron de moda el término memoria histórica. En 2006, el Gobierno de Zapatero optó por conceder subvenciones anuales a estas asociaciones y dejar que fueran ellas las encargadas de realizar los trabajos de documentación, exhumación e identificación. Ha sido una responsabilidad, por tanto, que ha recaído en asociaciones de voluntarios, donde en muchos casos han primado, frente a los criterios científicos, intereses personales, políticos o incluso económicos. En algunos casos, además, sus dirigentes y/o técnicos no estaban preparados para realizar una labor de esta envergadura por carecer de cualificación técnica o profesional.

El tema de las exhumaciones es demasiado importante como para que se haya dejado en manos de la improvisación con que trabajan muchas de estas organizaciones, y que ponen a prueba constantemente la dimensión científica que debe presidir este trabajo. Por respeto a las víctimas, las cosas no deberían haber ocurrido así. Y cuando hablo de víctimas no me refiero solo a los asesinados y enterrados en las cunetas de cualquier carretera de España, sino que también pienso en sus familiares, a los que, además de arrancarles la vida de un ser querido, se les negó el derecho a un entierro digno, impidiendo así cerrar el ciclo del duelo.

Y es que un crimen siempre será un crimen. Venga de donde venga, de la izquierda o de la derecha, del franquismo o del terrorismo de ETA, y carece de sentido que los unos quieran utilizarlo en plan revanchista para intentar hacer ver lo malos que eran los otros. Sea como sea, la dimensión del movimiento de la memoria histórica ha ido mucho más lejos, por así decirlo, de los conceptos de desaparecido y de fosa común. Estamos asistiendo a un revisionismo de nuestra historia reciente en el que surgen interpretaciones partidistas e interesadas sobre procesos como, por ejemplo, el de la Transición, que personalmente creo que es de lo poco que los españoles hemos hecho bien. Han aparecido también voces que claman para que se anule la Ley de Amnistía del 77: lo que nos obliga a recordar que dicha ley fue un logro de la izquierda y no de los franquistas, que se resistían a ella, y por la que hubo gente que llegó a perder la vida en la lucha para que se aprobase. Con ella se pretendía sacar de la cárcel a todos los antifranquistas encerrados, no indultar los crímenes de la dictadura. Una cosa es que en la Transición pudieran quedar algunos temas mal resueltos, pero de ahí a renegar de ella, y decir que aún gobiernan los franquistas y que este país no es una verdadera democracia, dista un abismo.

Algunos no salimos de nuestro asombro cuando vemos que determinados intereses están tergiversando el pasado reciente hasta el punto de intentar forzar una "argentinización" del caso español, llegando a comparar lo que se hizo aquí con las leyes de punto final que firmó Menem, cuando se trata de dos casos completamente distintos y contrapuestos, pese a que algunos insistan en hacerlos coincidir. Como afirma el periodista Florencio Domínguez, a este paso vamos a necesitar un comité de expertos que establezca "la verdad histórica" de la Transición.

Desde aquellos hechos han pasado más de 30 años y más de 70 desde la Guerra Civil. Ya va siendo hora, por tanto, que todo esto se analice y se vea desde la tranquilidad y el sosiego, y dejarnos de apasionamientos para poder realizar investigaciones serias de la historia de España, ayudar a las personas que tienen algún desaparecido y dejar por fin de utilizar esos asesinatos como arma arrojadiza de los "unos" contra los "otros". Este país se va mereciendo que no se levanten ampollas, ni peleas de taberna, y menos aún por su historia.

Para poner un poco de cordura a todo este asunto, debería ser el Gobierno español el encargado de llevar a cabo las exhumaciones que se hayan solicitado y poner así, en una cuestión tan delicada, algo de sentido común encima de la mesa. La fórmula que se ha utilizado hasta ahora, la de subvencionar y dejar el trabajo en manos de voluntarios no profesionales, ha demostrado ser errónea y estar agotada. Y debo, en este punto, entonar yo mismo un mea culpa por la parte de responsabilidad que me corresponde por haber ayudado a crear algo que se nos ha escapado de las manos y que ha creado más división que unión.

Las importantes cantidades de dinero dadas por el Gobierno (aunque haya asociaciones que insistan en negarlo) no se han visto recompensadas por los resultados obtenidos. Un acuerdo del pasado día 11, entre IU-ICV y el PSOE, ha hecho posible una modificación de la llamada Ley de la Memoria Histórica (que nunca ha servido para una sola exhumación y que solo se hizo con el fin de acallar críticas) para que sean las administraciones las que se responsabilicen del trabajo en las fosas comunes de la Guerra Civil. Así dicho, desde luego suena bien y acertado. Por fin, el Gobierno toma directamente cartas en el asunto, aunque sería interesante saber por qué no había tomado hasta ahora esta decisión. Tal vez había visto que se trataba de una bomba de relojería que podía estallarle en las manos en cualquier momento. Como dice el refrán, más vale tarde que nunca.

Ahora les toca explicar cómo tienen previsto llevar adelante esta nueva decisión, qué administraciones son las que habrán de responsabilizarse e involucrarse en esta labor. Y es que una cosa es querer y otra, muy distinta, poder; y es previsible que surjan muchas dificultades. Las Comunidades Autónomas seguramente tendrán mucho que decir al respecto. Hay algunas, como Aragón, que consideran que las exhumaciones de fosas comunes, al considerarlas yacimientos arqueológicos, están sujetas a la ley de patrimonio histórico de ese Gobierno. La Administración catalana, en cambio, no está por la labor de exhumar dichas fosas comunes y prefieren colocar monolitos en recuerdo de las víctimas.

En los próximos meses, el Gobierno deberá proponer un modelo de trabajo, que no sea otra vez fruto de las prisas y la improvisación y que no debería responder, simplemente, al afán de obtener un rendimiento político. Deberá ser valiente y saber dar un paso hacia atrás, que en ello no hay nada malo, pues saber rectificar es de sabios. Es necesario que pregunte y solicite consejo a los profesionales y, sobre todo, su tarea es la de ayudar a las personas que soliciten las exhumaciones dándoles soluciones, para así reconducir todo este proceso, en el que no han de tener ningún protagonismo y que deber ser realizado, por supuesto, sin ningún tipo de revanchismo como al que hemos asistido hasta ahora.

Quizá lo mejor sería hacer las cosas con naturalidad y sobre todo con mucha humildad. Tal vez el Gobierno debería fijarse en modelos que ya funcionan, como el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), uno de los grupos más respetados en todo el Cono Sur, de amplia y contrastada experiencia a nivel internacional, donde prima la profesionalidad y lo que más importa es la calidad del trabajo realizado y no la cantidad de fosas exhumadas, como ha sucedido en España. No en vano, ellos fueron el primer grupo de este tipo a nivel mundial, trabajando en el campo de los desaparecidos desde 1984, primero en Argentina y más tarde en otros países. Se puede decir, sin lugar a dudas, que este equipo creó escuela y tal vez sea el espejo en el que España debe reflejarse.

Estamos en un momento en el que el Gobierno puede rectificar y reconducir toda esta dispersión de esfuerzos realizados hasta el día de hoy, por eso habrá que ver cómo se materializa este compromiso contraído con la sociedad española en general y con las víctimas en particular. Al menos, confiemos en que esta vez, por fin, las cosas se hagan bien. Por lo menos, que haya voluntad real de ello.

(El Pais. 31 / 05 / 2010)

Monday, September 27, 2010

Reparación de la memoria

.J. Martín / Pradoluengo
Setenta y tres años es mucho tiempo. Concretamente, veintiséis
mil seiscientos cuarenta y cinco días, casi seiscientas
cuarenta mil horas. Quizás, los impulsores del golpe de estado
que condujo a la Guerra Civil creyeron que tantos minutos,
tantos segundos, marcados lentamente en el reloj del miedo,
serían capaces de hacer olvidar ultrajes, vejaciones y
fusilamientos. Tras la maldita guerra, y bajo la insoportable
presión de la culpa o tras los visillos de una venda impuesta
en la memoria, el silencio se hizo dueño de las conciencias.
Las mentes de quienes sufrieron aquellos años reaccionaron con
instinto de supervivencia, enmudeciendo, intentando dejar de
sentir, cobijando como un tabú, en lo más recóndito de su
cerebro, las imágenes más duras de la época contemporánea
española.
El 9 de octubre de 1936, tras dos meses y 14 días en prisión
preventiva, se desarrolla en Burgos un juicio sumarísimo. Ante
el tribunal militar, el alcalde electo de Pradoluengo, Pedro
Pérez Martínez, oye atónito la voz del secretario que, cual
reflejo onírico de una larga pesadilla, retumba portentosa en
la sala: «Resultando: Que el procesado tuvo noticias hacia la
una de la madrugada del día 19 de julio, de la celebración de
una reunión por parte de elementos simpatizantes con el
Movimiento Nacional que entonces se iniciaba, y en su deseo de
oponerse al mismo, telegrafió al que fue gobernador civil de la
provincia, pidiéndole medios para realizar el indicado fin y,
de acuerdo con la respuesta que recibió, encargó al presidente
de la UGT del citado pueblo, llevara una orden escrita para el
teniente Jefe de la Guardia Civil de Belorado, al objeto de que
al mando de dicha fuerza, pasase a Pradoluengo y procediera a
la detención de aquellos elementos que pudieran colaborar en el
Movimiento Nacional, cosa que no pudo llevarse a efecto, por
haber recibido orden de la Guardia Civil de concentrarse en la
Capital. El procesado es elemento destacado extremista de la
localidad y formaba en uno de los partidos del que se llamó
Frente Popular».
Efectivamente, Pedro fue desde la jubilosa proclamación de la
República unos años antes, uno de tantos españoles que vivieron
con implicación los cambios esperanzadores del nuevo sistema
político. Este pequeño empresario familiar, que soñó con crear
una fábrica de embutidos en su localidad natal, emigró en su
juventud a Veracruz, donde fue uno de los hombres de confianza
de su paisano el indiano Crótido de Simón. Al no conseguir los
resultados crematísticos esperados, Pedro volvió a España y
simpatizó en Madrid con las ideas republicanas. Su retorno a
Pradoluengo coincidió con ese caldo de cultivo, en el que se
fraguó el cambio político hacia un sistema democrático.
El 19 de abril de 1931, Diario de Burgos daba cuenta de la
proclamación de la República en Pradoluengo cuatro días antes.
Acompañado de «numerosos correligionarios» y de la banda
municipal, el Comité Republicano, presidido por nuestro
protagonista y respaldado por Eulogio Bartolomé, Abdón de
Miguel y Felipe Pérez, izó la bandera tricolor a los sones del
Himno a Riego. Las primeras palabras del Comité fueron un
llamamiento a respetar el orden, declarando que la República
era un régimen «de paz, de libertad y de justicia, y que por lo
tanto todos y cada uno de los que lo integran han de dar
pruebas inequívocas de que son hombres de orden, que quieren a
su pueblo y a su patria, a cuyo bienestar y engrandecimiento
encaminarán y ordenarán todos sus actos». Años después, Pedro
se afilió a Izquierda Republicana, el partido de Azaña, siendo
proclamado alcalde tras la victoria del Frente Popular en
febrero del 36. Entre otras medidas significativas, medió entre
patronos y obreros de las fábricas textiles, en momentos duros
de crisis y carestía de trabajo. Su labor también destacó en la
promoción de la vida cultural y deportiva, destacando su
preocupación por los más desfavorecidos.
Como tantos otros, el «delito» por el que cínicamente se le
condenó fue por «auxilio a la rebelión», prestada según su
sentencia, «por los actos realizados por el procesado a la
rebelión militar en contra del Movimiento Nacional». La pena
aplicada fue la de quince años de reclusión e inhabilitación
absoluta durante la condena. Una condena que suponía no sólo la
aniquilación personal, sino el sufrimiento y el ostracismo para
toda su familia quien, en virtud de la ley de responsabilidades
políticas, quedó prácticamente desamparada y desprovista de
sustento. Su traslado a la cárcel supuso un halo de esperanza,
máxime en los primeros meses de la contienda, donde la
represión alcanzó cotas inenarrables. Sin embargo, las
condiciones del fuerte pamplonés de San Cristóbal, donde fue
conducido, eran nefastas. Tratamiento vejatorio, frío, hambre,
humedad, torturas físicas y psicológicas, se cebaron entre
aquellos desdichados. Tras año y medio de supervivencia, Pedro
falleció de tuberculosis el 13 de enero de 1938. Tenía 56 años
y dejaba viuda y seis hijos.
Y tras la muerte, el silencio. Setenta y tres largos años de
silencio, sólo roto por el quejido amargo de bisbiseos
escondidos. Tras la restauración democrática, el Ayuntamiento
de Pradoluengo dedicó a Pedro una calle en 1990 y, en 2009,
expuso durante 73 días, el mismo número de años en los que se
tardó en reconocer su figura, la resolución de reparación y
reconocimiento personal, para conocimiento de su rehabilitación
oficial entre los pradoluenguinos, de los que fue el último
alcalde constitucional de la Segunda República.   

La irritante levedad de la memoria histórica reciente

 


La irritante levedad de la memoria histórica reciente Manuel Ortega Linares [Image] Con mis sesenta y cuatro años yo sufrí a la Iglesia Católica. Aunque yo nunca fue creyente y menos aún católico a los siete años la que Voltaire llamara La Infame (él sabrá por qué y yo no quiero decirlo aquí aunque comparto su opinión) me obligó a hacer la primera comunión tras la correspondiente confesión (primera y última pese a las fuertes presiones de la que fui víctima posteriormente). Con su Índice de Libros Prohibidos (una de las infamias) me prohibía, porque le daba la gana, que yo leyera los libros que me daba la gana a mí. De modo que ya a mis veinte años logré leer clandestinamente y jugándome el tipo las obras de Freud editadas en México, claro. La Iglesia entre otras muchas cosas, con su poder todopoderoso, nos imponía a todos, porque sí y porque iba contra “sus intereses” lo que podíamos leer y lo que no ¡esto es grande y la memoria de muchos muy flaca! Veamos algunas cosas de las que Freud decía y que la Iglesia, enlugar de rebatirlas, las prohibía. Decía Freud:
“La creencia, como sentimiento inconsciente, satisfaría, de una manera todopoderosa y fantástica, nuestro deseo infantil de omnipotencia, la aspiración radical a convertirnos en el ombligo del mundo. El silogismo freudiano se construye de un modo parecido al siguiente: la religión conduce y acrecienta el narcisismo humano (al posibilitar la vivencia de una omnipotencia simbólica sostenida por la imaginación). Todo narcisismo es una neurosis (en cuanto que aparta al hombre del principio de la realidad). El narcisista no acepta a los otros, sino en la medida que protegen y acentúan su narcisismo (le adulan, le alaban, le contemplan y le gratifican) por eso no admiten ningún tipo de crítica por razonable que sea. El narcisista instrumentaliza el amor. Su relación queda así manipulada hasta el estrechamiento de que los juicios de los demás son importantes, absolutos (a pesar de su relativismo), en tanto que con él se relacionan y concuerdan con lo que él cree. El narcisista acapa ra o intenta acaparar la atención de los demás en torno suyo. En el narcisista se da cerrazón, clausura, movimiento centrípeto e inmanente, hermetismo. Su yo es el polo en donde se encontrarán o por donde ha de pasar toda relación humana. Su camino no tiene más que una dirección: la de regreso. Antes de llegar a las cosas, ya está de vuelta. Llega a ellas en tanto que regresa de ellas, o las hace depender de sí mismo. Su meta está más acá y por debajo de sí, lo que hace imposible que en su modo de estar situado aparezca un horizonte, no puede haber un “nuevo modo de pensar” por racional y lógico que sea. La autenticidad del narcisista reside en que Dios sea lo que él quiere (para satisfacer los caprichos de su inmadurez). El narcisista somete a Dios al hacer que Dios esté como a la espera de sus necesidades. El narcisista se clausura a sí mismo y en el replegamiento sobre sí se sirve del otro en tanto que otro que "sí mismo". La preocupación enfermiza, por sí mismo, oscurece al verdadero yo, ahora abaratado, opaco y esclavo por su dependencia. Su inmadurez y necesidad de afecto reclaman el apoyo afectivo y continuo de cuantos le rodean. En su opinión no existen diferencias entre lo supersticioso y lo religioso, pues, en última instancia, ambas esferas se fundamentan "en proyecciones de elementos psíquicos al mundo exterior". La religión es el sistema que protege el propio narcisismo a través de la creación de un fantasma (dios), al que la imaginación adorna de una benévola omnipotencia, fiel al servicio del narcisista. «El origen de la religión reside en la necesidad de protección del niño inerme y deriva sus contenidos de los deseos y necesidades de la época infantil, continuada en la adulta». La religión es considerada bajo esta perspectiva como una psicosis de grupo, por la que el hombre se evade de una realidad pregonera de su culpabilidad ansiosa. Una esquizofrenia colectiva. O bien, la religión se interpretaría como la gran neurosis obsesiva , colectiva. El culto, la piedad, se convierten en el ceremonial sustitutivo y perseverante de los neuróticos obsesivos. El sistema de prohibiciones, patológicamente presentes en estos enfermos, es equiparado a las prescripciones específicas del cristianismo. La religión supondría un disvalor la verdad de la teoría freudiana al poner en evidencia su poder patógeno. Luego la religión neurotiza”.

Sunday, September 26, 2010

POR LA "RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA

"
La Junta premió al historiador que asesoró a Garzón en la causa contra el franquismo

La Junta de Andalucía premió a Francisco Espinosa Maestre, uno de los expertos que asesoró al juez Baltasar Garzón en la causa contra el franquismo, por la que está imputado. La condecoración se concedió a su "trayectoria individual, tanto personal como profesional".


Pedro de Tena/antonio barreda

La Junta de Andalucía mediante Orden de 6 de abril de 2010 (BOJA núm. 92, de 13 de mayo), de la Consejería de Gobernación y Justicia, publicó la convocatoria de los Premios Andalucía a la Recuperación de la Memoria Histórica, en su I Edición y cuyo objetivo radicaba en distinguir la labor realizada por aquellas personas y entidades que han contribuido de manera notoria, tanto en la investigación como en la difusión y reconocimiento de la Memoria Histórica. El I premio en la modalidad "premio a la trayectoria individual, tanto personal como profesional" fue concedido a Francisco Espinosa Maestre, uno de los expertos que asesoró al juez Baltasar Garzón en la causa contra el franquismo y por la cual está imputado.

Francisco Espinosa es el autor del Informe sobre la represión franquista que se unió a la causa 399/2006-E. El grupo de asesores estaba formado por el fiscal Carlos Jiménez de Villarejo, el magistrado Antonio Doñate, el abogado Manuel Escarda, los historiadores Julián Casanova, Francisco Espinosa y Queralt Solé, y el forense Francisco Etxeberría. Todos ellos fueron nombrados legalmente, como comité de expertos o peritos judiciales para estudiar, analizar, valorar y dictaminar sobre el número, lugar, situación e identificación de las víctimas del franquismo entre el 17 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1951, por el Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional, cuyo titular era el magistrado Baltasar Garzón.

Además, la Orden de 14 de Julio de la Junta de Andalucía concedió otro premio a la aplicación de las nuevas tecnologías en la difusión de la Memoria Histórica a la web "Todos (...) los nombres" con una dotación de tres mil euros (3.000 euros) y entrega de objeto conmemorativo. El director científico del proyecto es asimismo Francisco Espinosa Maestre.
La web se puso en marcha tras la firma de un Convenio de Colaboración suscrito, con fecha 3 de Octubre de 2005, por parte de las entidades promotoras: la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia (AMHyJA) y la Confederación General del Trabajo de Andalucía CGT-A) con el patrocinio de la Consejería de Justicia y AA.PP. de la Junta de Andalucía y la colaboración de las entidades Fundación El Monte y Universidad Pablo de Olavide.

El jurado de los Premios Andalucía a la Recuperación de la Memoria Histórica estaba formado por José Antonio Gómez Periñán como presidente -destacado miembro del clan de Alcalá del PSOE-, y como vicepresidente, Juan Gallo González, fontanero de Manuel Chaves y Gaspar Zarrías.

Francisco Espinosa Maestre dirigió una carta al juez Varela, instructor de la causa por prevaricación contra Baltasar Garzón. En ella, entre otras lindezas, escribió: "Según parece, el instructor Varela no pone en duda la existencia de los crímenes sino la falta de competencia de su compañero para tal empeño y el hecho de que ignorara la esencia y las consecuencias legales de la amnistía de octubre de 1977. Pero, qué casualidad, que al hacer esto bloquea la investigación sobre lo otro." Recuérdese que el juez Varela pertenece a Jueces por la Democracia.

"El ángel de la retirada"

 
 
 
 
 
 
Paco Roca recupera la memoria histórica en "El ángel de la retirada"
Madrid, 24 sep (EFE).- En su nueva novela gráfica, "El ángel de la retirada", Paco Roca vuelve la vista a la colonia de exiliados españoles de Béziers (Francia) para hablar de la búsqueda de la identidad y la necesidad de recuperar la memoria histórica.
"Buscaba plasmar el pensamiento y el sentimiento de esa segunda generación de inmigrantes que llegaron a Francia. Sus padres se quedaron un poco en tierra de nadie y ahora son ellos los que empiezan a replantearse las cosas", ha explicado Paco Roca en una entrevista telefónica con Efe.
En "El ángel de la retirada" (Bang Ediciones), Victoria Valiente da vueltas a la idea de regresar a España mientras sueña con que un soldado republicano español la lleva en 1939 por la playa de Argelès Sur Mer, en el sur de Francia, donde se instaló uno de los campos de refugiados que huían de las tropas franquistas tras la derrota en la Guerra Civil.
Con guión de Serguei Duonovetz, la novela gráfica trata a partir de esos sueños la necesidad de "aprender a vivir con el pasado", una idea que para Roca pasa por "no olvidar".
"No hace falta retroceder, sino aceptarse. La protagonista tiene que ordenar en su cabeza todo lo que ha sido la inmigración española en Francia y lo que son todos los refugiados de la Guerra Civil", destaca el dibujante, Premio Nacional de Cómic 2008 por "Arrugas".
En esta novela intimista, que mezcla presente y pasado con realidad y ficción, Victoria Valiente acaba convirtiéndose así en un eslabón más de una "larga cadena que no se debe olvidar".
Contado en blanco y negro, con trazos fieles al estilo personal de Roca, las viñetas del cómic están cargadas con un "punto gris" que utiliza para dar un toque de "realidad" a la historia, acercándola al formato documental.
Este estilo único en una historia que avanza mediante saltos temporales, provoca la confusión en ciertos momentos del lector, que se siente, al mismo tiempo, más partícipe de los pensamiento del personaje principal.
"Teníamos varias opciones para diferenciar presente y pasado, pero creo que la uniformidad que confunde tiene cierta gracia. Haberlo separado mucho hubiese roto el truco de la historia", subraya el autor.
Paco Roca ya había tratado la Guerra Civil en "El Faro", un tema que el autor considera ya un "género" dentro del cómic, y al que regresa ahora junto al novelista Serguei Dounovetz para hablar de la "dualidad" de pensamiento entre la integración y el deseo de no perder las raíces españolas.
"Creo que, por tema, venía muy bien la unión entre un autor francés y un español, porque me interesaba la mezcla entre ambas visiones", destaca.
Además, también le resultó interesante trabajar con un "debutante", dado que acostumbrado a escribir novela policiaca, "El ángel de la retirada" es el primer guión de cómic de Dounovetz.
Entre los próximos proyectos de Paco Roca destaca su novela gráfica "El invierno del dibujante" -cuyo lanzamiento está previsto para diciembre-, en la que el dibujante tratará el mundo de los autores de cómic ligados a la editorial Bruguera en la España de finales de los 50.
"Es un álbum con el que llevo mucho (tiempo) y que me apetecía hacer. Yo he crecido con los cómics de Bruguera y, desde pequeño, me había preguntado por los dibujantes que había detrás de 'Mortadelo y Filemón' o de 'Zipi y Zape'", confiesa.
Este trabajo, que será el cómic del ilustrador valenciano más cercano a la realidad, le ha permitido acercarse al relato de los "hechos reales" y saciar su "punto friki" al adentrarse en la vida de toda la gente a la que admira.

BELMONTE DE SAN JOSÉ (TERUEL), 25 (EUROPA PRESS)

BELMONTE DE SAN JOSÉ (TERUEL), 25 (EUROPA PRESS)

La localidad turolense de Belmonte de San José celebra este fin de semana la 4ª Recreación Histórica 'Ofensiva en el Bajo Aragón', en la que participarán más de 150 personas que revivirán la época de la Guerra Civil española

Esta organizada por la Asociación de Recreación Histórica 'Frente de Aragón', que pretende "recuperar la memoria histórica del frente militar en Aragón y la forma de vida de aquellos tiempos", ha indicado uno de sus miembros, Óscar Ibáñez.

Éste es el primer año que esta recreación se realiza en Belmonte de San José, ya que en las tres ediciones anteriores se ha desarrollado en la localidad de Torre de Arcas. Representará "la toma del pueblo de Belmonte, un golpe de mano al Puente Viejo, con la participación de unas 150 personas", ha destacado Ibáñez.

En esta edición los asistentes podrán disfrutar de una visita guiada por un hospital de campaña, que incluye un quirófano con material quirúrgico de la época, una tienda para la tropa, un puesto de observación avanzado, posiciones de ametralladoras, una docena de parapetos de fusilería, tres refugios, dos posiciones de morteros y dos polvorines.

En cuanto a los vehículos, la puesta en escena contará con motos con sidecar y con un camión-comedor restaurado, que perteneció al bando nacional, y del que sólo quedan dos en España, uno lo tiene la asociación. Estos camiones Ford se importaron en 1936 de Estados Unidos. El puesto de mando nacional se situará en la ermita, en el lugar exacto en que se ubicó durante esa época.

"Los trajes los copiamos de originales de la época y los hacemos a medida", ya que entonces "eran más bajos de estatura", ha explicado el organizador. Sin embargo, todo el armamento "es original", desde los fusiles 'mauser' o 'mosin nagant', hasta las ametralladoras ligeras 'maxim'.

Ibáñez ha puntualizado que "el que no va perfecto, no sale en la recreación, somos muy meticulosos con los detalles". La equipación completa puede costar unos 400 euros, 200 el uniforme y otros 200 el fusil.

Asimismo, se puede ver la exposición '1938: La guerra relámpago en el Bajo Aragón', que tendrá lugar en el Salón de Exposiciones del Horno Antiguo de Belmonte.

Durante la presente jornada habrá una feria de objetos militares, a las 20.00 horas, se simulará un ataque a un puente. Este domingo continuará la feria y al mediodía llegará la cuarta recreación histórica del Frente de Aragón, con la recreación de la conquista de un pueblo del Bajo Aragón.

La asociación, que organiza la recreación en Belmonte, nació hace siete años, y está compuesta por coleccionistas, escritores de libros sobre la Guerra Civil, historiadores y otras personas que tienen un interés especial en la historia militar en Aragón.

Entre las actividades que organizan destacan las marchas senderistas para visitar vestigios del Frente de Aragón, colaboraciones con museos militares y colecciones fotográficas y montaje de exposiciones itinerantes.

Desde hace tiempo trabajan en un proyecto para crear un museo al aire libre que permita, a través de una ruta por los restos de la Guerra Civil, conocer y recordar la historia, de manera que "tenga atractivo turístico incluso a nivel internacional", ha resaltado Ibáñez.

Óscar Ibáñez ha reconocido que lleva desde los 13 años coleccionando objetos y que siempre le han fascinado los temas militares. Sus tíos y abuelos le contaban historia sobre la Guerra Civil y le empezaron a regalar sus primeras piezas. Entre sus objetos más apreciados se encuentran varias banderas republicanas y falangistas, así como objetos de las épocas alfonsina, carlista y de la II Guerra Mundial.

Saturday, September 25, 2010


Labordeta, espíritu de izquierda

24 Sep 2010
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JOAN PUIGCERCÓS

Conocí personalmente a Labordeta en el Congreso de los Diputados. Éramos dos diputados noveles, unos novatos en las lides parlamentarias de Madrid, por mucho que atesoráramos ya una dilatada trayectoria política. Por supuesto, la suya mucho más generosa y pródiga en experiencias que la mía. José Antonio venía de muy atrás, de cuando ser de izquierdas se decía con aplomo, sin rastro de sonrojo. Además venía del antifranquismo militante mientras yo poco recuerdo de esos días en que Franco acabó sus tristes días en la cama de un hospital y siendo Jefe del Estado. Cuando Franco murió servidor cursaba 4º de EGB.
Ambos representábamos a nuestras respectivas formaciones políticas en solitario. Y pronto entablamos una relación franca no exenta de complicidad. Lo cuál no era difícil, este aragonés tenía una gran facilidad para conectar con la gente. No sólo era un buen comunicador, también una persona capaz de generar empatía al momento, con ese bigote prominente y característico que le daba un aire singular y distinguido. Labordeta, como buen antifranquista, como ejemplar luchador contra la Dictadura, tenía un gran fondo, memoria y generosidad, esas cualidades que echamos en falta hoy en día en tantos de esos hombres y mujeres que un día fueron antifranquistas y soñadores y que hoy ya no sueñan porque lo que antaño fue les queda ahora muy lejos.
Siempre me impresionó su relato sobre la Constitución Española y el Partido Socialista de Aragón, cómo el antifranquismo de izquierdas de Aragón, excepto el Partido Comunista, confluyó en el proceso de constitución del PSA aragonés, federado con diferentes partidos socialistas de ámbito ibérico, entre ellos sectores del actual PSC catalán o el PSG gallego de Xosé Manuel Beiras o el PSM de Mallorca entre otros. Esa era la verdadera izquierda aragonesa, con apego sincero a la causa ecologista que latía en sus corazones, vehementes partidarios de la protección del aragonés y el catalán en sus dominios lingüísticos, la izquierda que quería derrotar y desmontar la dictadura y crear un orden nuevo. Pero todas esas ilusiones y proyectos, según me contaba Labordeta, se dieron de bruces contra una cosa llamada Federación Aragonesa del PSOE. En su momento, la izquierda aragonesa puso todo su empeño en tratar de llegar a un acuerdo razonable. A la postre resultó imposible. La gente que representaba Labordeta jugaban con las mejores bazas políticas, históricas e incluso morales. Ellos eran los que habían acumulado un capital precioso con su trayectoria antifranquista, atesoraban un inmenso trabajo durante años y una experiencia sin igual, eran los que conocían el territorio y sus necesidades. Y por si todo eso no fueran suficiente, eran los que basaban su actuación política en una verdadera voluntad de cambio. Pero la Federación aragonesa del PSOE disponía de un líder con proyección como Felipe González y el ingente dinero de los alemanes que tomó partido desde un primer momento y de forma determinante. Las ayudas de esa socialdemocracia europea al PSOE hicieron mella no sólo en Aragón, también en los socialistas catalanes que lideraba Josep Pallach, otra víctima del vendaval que arrinconó a la izquierda plural.
Después de 1977, la maquinaria electoral del PSOE, pese a sus contados militantes aragoneses, arrasó, dejando en la cuneta el esfuerzo titánico y el sacrificio secular de la izquierda aragonesa, entre los que se contaban hombres de la talla de José Antonio Labordeta. Tuvieron que transcurrir muchos años para que esa izquierda volviera a levantar la cabeza y emergiese una pujante y entusiasmadora Chunta Aragonesista, heredera directa de aquel PSA al que el PSOE pasó por encima. Al final se hizo justicia, no siempre es así porqué tampoco siempre se cuenta con el empeño, carisma y voluntad de hombres como Labordeta. Y esa izquierda aragonesa sin hipotecas, esa que no esperaba consignas de Madrid sino que exigía a Madrid, tuvo representación en las Cortes.
Ese es el Labordeta que me plazco de haber conocido. Hay otros, por supuesto. Como ese Labordeta gran conocedor y amigo de Catalunya, que defendía el catalán en Aragón y en todo el dominio lingüístico, de Fraga a Maó y de Salses a Guardamar. Ese hombre que no siendo catalán conocía y amaba la cultura catalana. Ese Labordeta que no era independentista pero que respetaba a los independentistas catalanes. Pocos intelectuales de esta península compartida nos han conocido y a su vez nos han respetado y defendido tanto.
Otro Labordeta es el de la cultura popular. Su versión más conocida era la televisiva, cuando con boina, bastón y mochila anduvo a lo largo y ancho de la geografía ibérica. Bajo esa imagen a sabiendas rústica se ocultaba un sabio que se expresaba de forma llana y diáfana. Pero a su vez con un discurso consistente, tolerante pero sin concesiones.
Esos son los Labordeta que conocí. Los tres eran uno: el hombre de izquierdas, el amigo de los catalanes y el intelectual. Hubo otro que jamás pude ver en acción: el hombre de familia, pese a que en las largas conversaciones en el Grupo Mixto, aprovechando los resquicios y tiempos muertos de la política parlamentaria, tuve ocasión de intuir.
Labordeta hablaba sin parar de su familia, era un hombre que amaba y que se sentía querido, que respetaba y exigía respeto. A la postre, de todos esos labordetas, tal vez me quede con la imagen del que siempre en el fondo fue: un maestro, era su vocación, un maestro como muchos otros, que las circunstancias de su país y la sed de justicia social le llevaron por otros derroteros, recorriendo un camino que no había previsto andar. Y sin duda hizo camino y, como solía decir, a menudo valió la pena. Descansa en paz, José Antonio Labordeta, demócrata, hombre de izquierdas, de cultura, amigo de Catalunya y defensor apasionado de Aragón.
Joan Puigcercós es presidente de ERC

27 comentarios

  • Comentario por pirata

    24/09/2010 @ 12:27
    madre mia, el español no lo domina, parece un comentario con unas faltas de ortografía
  • Comentario por insensato

    24/09/2010 @ 12:28
    Puigcercós, dos cositas (sin acritud) :
    a) Labordeta se recorría toda España, y se la mostraba a los españoles, no hacía política en su programa de televisión, sólo enseñaba un país maravilloso que es donde he tenido la suerte de nacer y se llama España. Era amigo de Cataluña, de Valencia, de Murcia, de Andalucía, …, por eso lo quiere todo el mundo, por que era nacionalista y de izquierdas, pero no sectario, ni excluyente y se alegró de que a las consultas ilegales por la independencia de Cataluña sólo fueran a votar cuatro gatos.
    b) un diputado que “cursava” 4º de EGB que pretenda hablarme a mi de cultura nos dice el nivel de los políticos que tenemos en España y por ende, la situacion en la que estamos los españoles.
    Saludos
  • Comentario por victor martinez

    24/09/2010 @ 12:31
    A mi me suena a lo de siempre. La izquierda siempre busca sus referentes entre los artistas y los intelectuales. Cuando en cambio deja en el ostracismo a todos aquellos que se quedaron con las fábricas en las épocas de crisis y montaron cooperativas que hoy en día todavía existen y son el sostén de algunas luchas políticas.
    Para algunos, la política y el arte es lo que hacemos cuando salimos de currar. Y no sólo lo hacemos de boquilla, arriesgamos de lo nuestro para hacerlo.
    Mis respetos a Labordeta, por su pasado antifranquista, pero a partir de allí todo fué acomodamiento. Y el señor Puigcercós ya nació en la época acomodada, donde para ser de izquierdas no arriesgan nada. Sin riesgos no hay política ni hay de nada.
    Cobrar sueldazos, y tener todos los gastos pagados por el gobierno y lo único que se dedican a reunirse con tal o con cual. Eso es arriesgarse?
    Permítanme que lo dudo. Y un saludo a todos los militantes de izquierdas que siguen luchando y no se acomodan.
  • Comentario por rafaa

    24/09/2010 @ 12:35
    Sr. Puigcercós, el señor Labordeta, si era un hombre de izquierdas, tenía memoria y algo muy importante dignidad, si decía o hacía algo, lo mantenía, pero Ud y su grupo ” no a la toros” salvo en Tarragona. Yo me tiene que perdonar, soy del Barça, me gusta Catalunya, pero no me gustan Uds. tan radicales, ese espíritu no era el de Labordeta, hombre de consenso y con los mejores valores socialistas, Uds. su partido unos aprovechados que tienen que vivir de proponer la independencia (que la mayoría de los catalanes no quieren), pero que esos votos de algunos pocos, les hacen estar en la política activa, aunque únicamente representen a una minoría.
  • Comentario por Pablo Zaragoza

    24/09/2010 @ 12:37
    Sr. Puigcercós, por favor haga que alguien revise su ortografía.
    ¡Viva la República!
  • Comentario por Spaniard

    24/09/2010 @ 12:53
    ¿cursava?
    ZAS…
  • Comentario por DiegoFernandez

    24/09/2010 @ 12:56
    Perdone que le diga señor Puigcercós pero me parece una falta de respeto grandisima que utilize un articulo de homenaje a Labordeta para hacer su politica.
    Si Labordeta leyese esto fijo que le recordaria que amaba cataluña tanto como andalucia o asturias,y por encima de todas ellas su Aragon.
    Ha sido un articulo muy lamentable…Labordeta se merece mucho mas que esto.
  • Comentario por el gaitero

    24/09/2010 @ 13:02
    Señor Puigcercós, háganos un favor a todos y deje la redacción de los artículos para alguien que sepa escribir. Usted ocúpese sólo de las ideas… o mejor, ni eso.
  • Comentario por el lector

    24/09/2010 @ 13:49
    en fin, lo que es evidente que es un error de transcripción, “cursar” en catalán va con “v”, y achacable únicamente al periódico o al medio en el que se publica, que ya no tiene, como tantos otros, correctores de galeradas, se convierte en ¿motivo? para atacar ideológicamente a alguien que lo único que hace es expresar su amistad.
    país.
  • Comentario por Pixavitania

    24/09/2010 @ 13:58
    No saben la pena que da ver que, al final, la inmensa mayoría de los “comentaristas” de este foro en lo que se fijan es una falta de ortografía de una persona que escribe en un idioma que no es su idioma materno (y ya me gustaría ver a todos estos puristas de la lengua escribiendo en un idioma diferente del suyo propio). Una falta que, por otra parte debería haber corregido el editor y que, de haberla cometido un castellanoparlante, no habría merecido mayor atención (sí, los castellanoparlantes también cometen faltas de ortografía). Se quedan con ello porque les pueden las visceras, como única forma de descalificar un homenaje sincero y respetuoso, aún desde posiciones políticas distintas (obviamente). No sé si es que en su visión del mundo les resulta demasiado dificil aceptar que un independentista pueda respetar a un español. Ustedes caen en lo que no hubiera caído nunca Labordeta. Actitudes como la suya son las que hacen que cada vez más gente piense que España no es su casa. Desgraciadamente cada vez hay menos Labordetas y más gente como ustedes. Por si hay alguna duda, no soy independentista, pero cada vez que leo comentarios como los suyos los entiendo más. Y mi lengua tampoco es el castellano.
  • Comentario por Ore

    24/09/2010 @ 14:05
    Sentido obituario que además hace justicia a Labordeta.
    Por supuesto siempre habrá quienes, a través de sus fantasmas particulares, vean gigantes en lugar de molinos.
  • Comentario por Jose12Carlos

    24/09/2010 @ 14:47
    La falta de ortografia de cursava, es una falta de ortografia muy comun entre los catalanoparlantes, dado que allí los tiempos verbales acabados en -aba, se escriben con v, a diferencia del castellano.
    Aunque bien es cierto, que debería revisar la ortografía antes de darle enviar.
  • Comentario por nickenino

    24/09/2010 @ 14:51
    Se ve que le conocía y le apreciaba.
  • Comentario por Veronica

    24/09/2010 @ 14:57
    ¡¡¡Vaya inculto!!! Es intolerable que en Cataluña se esté perdiendo la lengua de Cervantes o se corrompa de esta manera. Es la España de Zapatero y de los rojos. ¡¡¡Hay que correrlos a gorrazos!!! Que aprendan a hablar en cristiano y luego que se les pague -¿cuánto le habéis pagado a este “polaco” para que mancille la lengua de mis padres?- y se rían de nosotros de esta manera. ¡Elecciones ya!
  • Comentario por libreXpresion

    24/09/2010 @ 15:12
    “el lector”
    Había un señor en un foro sobre software libre -fundamentalmente- de los que tienen más solera de España, que firmaba sus comentarios con un simpático: “No estoy de acuerdo con lo que dices, así que criticaré tu ortografía, falacia manida en Internet donde las haya.
  • Comentario por Kordial

    24/09/2010 @ 15:13
    Es una pena que con la excusa de homenajear a Labordeta se expongan tantas obscenidades. ¿Era necesaria ésta (más)? Su versión de la historia de la izquierda aragonesa sólo puede perdonársele por su propia confesión de ignorancia personal, aunque desde su 4º de EGB aquí ya podía haberse documentado mejor. Dudo mucho que Labordeta le confiara tamaños despropósitos, que los propios escritos de Labordeta evidencian como falsedades. ¡Labordeta, Labordeta: cuántas bobadas se cometen en tu nombre!
  • Comentario por Fanjul

    24/09/2010 @ 15:23
    Lo que nos faltaba, que personajes de su talla entraran en esta pantalla. Nos sobran los independentistas catalanistas. Espero que se vaya a otro sendero y no nos hagas decir más palabras. Que esta, a Labordeta no le llegaba UD ni a la suela del zapato. Era un hombre de izquierdas que amaba a cada pueblo de España a los españoles, por que por encima de sus ideas ante todo estaba España. (Que descanse en paz) http://www.attacmadrid.org/?p=2683
  • Comentario por mitcoes

    24/09/2010 @ 15:27
    Me alegra que alguien relate brevemente la estafa que nos hicieron los alemanes dando dinero a “la otra derecha”, dinero, esto es de mi cosecha, que probablemente provenía de la CIA, que ya tenía ese plan para una transición española tras la II Guerra Mundial, y que en su día deshecharon como bien enseñaba ya hace más de 20 años en sus clases el político del PSOE Victor Fuentes en las aulas de la Facultad de Económicas de Valencia,
    http://opinadorcompulsivo.blogspot.com/2010/09/hasta-siempre-labordeta-y-una-buena.html
    No sólo le pasó al PSAragón, al PSAndalucía, y al PSPV, este último traicionado por el catalán Ernest Lluch que lo malvendió al PSOE, pagado con su ministerio y su incorporación a las aulas catalanas pues era profesor de económicas en Valencia.
    Así tenemos un PSOE demócrata social, que a pesar de la posterior fusión con el PSP y los que se fusionaron previamente a él, nunca ha tenido ese capital humano que hubiese sido una maravillosa izquierda postfranquista, lleno de personas no tan famosas, pero tan cultas y comprometidas o más.
    Una generación, que en gran parte desilusionaron, notándose gran diferencia entre la gestión de los asuntos públicos cuando ganaban los que a pesar de esta estafa resistieron, sobre todo en política local, y los que eran del PSOE directamente.
    Otra oportunidad perdida para la historia de España.
    PS: El PSC fue el que mejor pacto en la letra hizo con el PSOE, grupo parlamentario propio, congresos previos a los del PSOE, partido federado con el PSOE en vez de sucursal, pero … todo esto ha sido erosionado desde sus orígenes. otro gallo hubiese cantado si los dirigentes del PSPV y otros hubiesen pactado el federarse a lo PSC, no sólo para el PSOE, sino para los administrados por sus cargos electos..
  • Comentario por vigas

    24/09/2010 @ 15:37
    No estoy de acuerdo con este señor ni con su partido, pero algunos comentarios son tan xenofobos como él. Además no escribe que estudio hasta 4ª si no que cuando la muerte de Franco el cursaba cuarto de EGB.
  • Comentario por JPMarat

    24/09/2010 @ 15:52
  • Comentario por Un

    24/09/2010 @ 15:53
    Un texto muy interesante, y que dice algo que muchas veces se olvida, cómo el PSOE fue (y sigue siendo) un producto de márketing, que consiguió implantarse por encima de la izquierda del Estado español gracias al dinero que le dio su matriz alemana.
  • Comentario por Rubio

    24/09/2010 @ 16:38
    Pues ya es hora que con el hundimiento del Psoe que está cercano, surjan algunos partidos de izquierda verdadera no acomodada como la actual, excepción de IU, para volver a ilusionar a muchos españoles que ahora mismos estamos huérfanos de referentes históricos de izquierda.
  • Comentario por Lorena7

    24/09/2010 @ 16:43
    Una pena que no lo haya escrito en catán, porque de castellano anda mal el autor.
  • Comentario por Veronica

    24/09/2010 @ 17:25
    Un discípulo, quizás el mejor, de Labordeta fue Federico Jiménez Losantos. Invito a leer un texto sobre el baturro escrito por el periodista español vivo que mejor habla y escribe nuestra amada lengua
    http://blogs.libertaddigital.com/blog-de-federico/
  • Comentario por alvagarci

    24/09/2010 @ 19:35
    Sr. Puigcercós, llevo casi cuarenta años viviendo en Barcelona, me siento español de pura cepa, me gusta mucho esta región, vivo muy agusto, pero todavía estoy por ver que su partido, el de CIU y los demás, hagan algo útil por el ciudadano de a pié, ser patriota no quiere decir lo que Vds. hacen y propagan, es necesario hacer y llevar a cabo que los ciudadanos vivan felizes y que por ejemplo las autopistas que nos dejó el también patriota Pujol todas de pago, dejen de serlo en bien común no de unos pocos solo, no me suena que hayan hecho nada útil en todos estos años, Labordeta al menos lo intentó, Vds. ni eso, se le ve a Vd. bien cuidado.
  • Comentario por Malagosto

    24/09/2010 @ 21:33
    Un gran monumento a la hipocresía el de este tipo que utiliza el panegírico de Labordeta para llevarse el agua a su molino y lanzarle la puyita al PSOE, con quien lleva gobernando en Cataluña desde hace ya la tira de años. Conociendo a Labordeta, que no se cortaba un pelo, seguro que se le aparece en sueños y le dice aquello: ¡Hala, a la mierda!
  • Comentario por Donatto

    25/09/2010 @ 00:21
    Un buen hombre. No lo expreso porque haya muerto, sino porque en realidad lo era.

Memoria, impunidad y monarquía

 

24 Sep 2010
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El actor Alberto San Juan, presente en el Foro Público que celebró este periódico el pasado miércoles en el Ateneo de Madrid, hizo notar la temperatura emocional que se respiraba en el salón de actos de aquella docta institución con motivo del evento. Con el aforo al completo y los ánimos expectantes, era evidente que el asunto del debate, Memoria contra la impunidad, tenía la suficiente enjundia como para deparar ese tipo de atmósfera, propio de un conflicto pendiente de resolución en la sociedad española.
Me parecieron brillantes las exposiciones de dos de los ponentes, sobre todo: la del magistrado emérito del Tribunal Supremo, José Antonio Martín Pallín, y la de Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Ambos, junto a Nicolás Sartorius y el historiador Josep Fontana, mostraron su indignación ante el procesamiento del juez Garzón por tratar de investigar los crímenes del franquismo. Todos pusieron a caldo la insuficiencia de la Ley de Memoria Histórica, aprobada hace casi tres años.
Pero lo más llamativo del acto, a mi juicio, fue que esa temperatura emocional de la que hablaba el actor San Juan impidió quizá que las intervenciones del público asistente fueran todo lo conceptualmente precisas que la cualificación de los ponentes y la misma materia demandaban. Hubo un exceso de tensión en algunas de ellas, así como un patente asomo de impotencia y enojo ante la deuda que el actual Estado español tiene con quienes se enfrentaron a la dictadura y pagaron con su vida, enterrada sin seña, su compromiso democrático.
No fueron muchas las intervenciones, pero si he de citar una que además me parece idónea para entender tanto la temperatura emocional del debate como esa mezcla de impotencia y exasperación que empapaba a los asistentes, me quedo con la última, breve y rotunda, expresada por una mujer de mediana edad: no puede haber una Ley de Memoria Histórica digna -vino a decir- mientras ocupe la Jefatura del Estado alguien que accedió a tal cargo por designio del dictador.
Cumplida la media hora de coloquio prevista, a mi estimado amigo Carlos París, presidente del Ateneo y moderador del acto, le pareció oportuno poner punto final -”con esa interesante reflexión”- a las intervenciones del público. El mito de la Transición no debe morir en la cama, había dicho Emilio Silva. Es preciso el ensache del marco democrático nacido en ese periodo. Las raíces de la democracia en España -comentó el abogado Juan Garcés- no pueden reposar en las fosas comunes

Las batallas por el poder









Las batallas por el poder en el seno del Tribunal Supremo han hecho saltar por los aires la unidad de los magistrados en torno al caso Garzón. Un auto del Alto Tribunal hecho público ayer incluye, por primera vez, un voto discrepante que da la razón a la defensa de Baltasar Garzón. El autor es el magistrado Joaquín Giménez, quien con este tipo de iniciativas pretende trasladar las disputas internas de la Sala de lo Penal a las resoluciones judiciales.
Según explicaron fuentes próximas al Supremo, el voto particular de Giménez responde a su fallido intento de obtener la Presidencia de la Sala Segunda. El Consejo General del Poder Judicial reeligió el jueves, para un nuevo mandato de cinco años, a Juan Saavedra con el apoyo de 13 vocales, muchos del ala conservadora, por los 6 que obtuvo su rival, respaldado por los progresistas. Así, las citadas fuentes señalaron que la discrepancia jurídica de Giménez se debe, en realidad, a una “rabieta”, y que ya en julio había advertido a su entorno que se desmarcaría de sus colegas de Sala como forma de protesta, si no resultaba elegido.
En el auto dado a conocer ayer, el Supremo avala la polémica decisión de Luciano Varela, instructor de la querella contra el juez estrella por investigar los crímenes del franquismo, en la que otorgaba una segunda oportunidad a Manos Limpias y Falange para presentar su acusación. Varela permitió que subsanaran las deficiencias de su primer escrito, e incluso apuntó cuáles eran los errores que debían evitar.
Tras esta segunda oportunidad, el instructor excluyó del proceso a Falange, pero acabó admitiendo la acusación de Manos Limpias. La defensa de Garzón montó en cólera por la actitud de Varela, acusándole de “parcialidad” y de trabajar para la acusación. No obstante, el instructor, como ahora ha reiterado el Supremo, actuó con el objetivo de proteger el derecho fundamental de la tutela judicial. Y es que, según la ley del Poder Judicial, los tribunales “deberán resolver siempre sobre las pretensiones que se les formules, y sólo podrán desestimarlas por motivos formales cuando el defecto fuese insubsanable”.
La Sala de lo Penal rechaza el recurso de Garzón, que pretendía librarse del banquillo pidiendo la expulsión de Manos Limpias del proceso. Asimismo, el Supremo recuerda al juez de la Audiencia Nacional que los elementos que Varela permitió rectificar eran “sobrantes, perfectamente separables e identificados en su contenido”, por lo que no “acarrean ni pueden acarrear indefensión alguna”.
El fin de la unanimidad
Sin embargo, a diferencia del criterio mantenido hasta ahora, la decisión no ha sido tomada por unanimidad. Giménez ha emitido un voto particular en el que asegura que la acusación ha de ser “clara, concreta y comprensible”, y que esto debe ser “de exclusiva responsabilidad de quien sostenga la acusación, sin que deba haber interferencia o indicación alguna por parte del juez instructor tendente a facilitar el ejercicio” de la misma. Por tanto, concluye que Varela trastocó los derechos de Garzón con una iniciativa sin soporte legal.
Pero la contundencia con la que se expresa Giménez no ha tomado por sorpresa a sus colegas de la Sala de lo Penal, conscientes de su decepción por no haber podido desbancar a Saavedra. Por ello, no descartan que este magistrado continué expresando una voz discordante en casos importantes como el proceso a Garzón. La unanimidad se ha terminado

Friday, September 24, 2010

SALE A LA LUZ


La maleta mexicana' sale a la luz
Una exposición en Nueva York muestra los negativos inéditos de

Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour sobre la Guerra Civil
encontrados en México
QUINO PETIT  -  Madrid
EL PAÍS  -  Cultura - 23-09-2010
Siete décadas después de su desaparición, los misterios de la
maleta mexicana salen a la luz. Una exposición en el
International Center of Photography (ICP) de Nueva York, que
hoy se presenta a los medios y podrá visitarse a partir de
mañana, desvela casi todos los secretos del interior de aquel
enigmático equipaje: tres pequeñas cajas de cartón con
negativos de Robert Capa , Gerda Taro y David Seymour tomados
durante la Guerra Civil española.
El ICP exhibe una selección de esas más de 4.000 imágenes
originales recuperadas a finales de 2007, muchas de ellas
inéditas, que estos tres maestros de la fotografía atraparon en
España entre mayo de 1936 y la primavera de 1939. Cynthia Young
es la comisaria de la muestra, titulada The mexican suitcase
(La maleta mexicana) . Al teléfono desde Nueva York, explica
que "ahora podrán verse secuencias enteras, el cuaderno de
trabajo de Capa, Taro y Seymour, el camino hasta conseguir la
foto ideal".
Capa, Taro y Seymour, tres inmigrantes judíos de Hungría,
Alemania y Polonia, respectivamente, se instalaron en el
vibrante París de los treinta antes de viajar a España para
retratar a los que se enfrentaron a las tropas franquistas.
Desde el bando republicano, acompañaron a los soldados en
emboscadas, ataques, explosiones y muertes. Muchas de sus
instantáneas se convirtieron en iconos. Otras nunca llegaron a
conocerse. Su pista se perdió cuando, a finales de 1939, ante
la aproximación a Francia del Ejército alemán, Capa huyó hacia
Estados Unidos.
A cargo de los negativos que dejó en París quedó su ayudante de
laboratorio, Imre Csiki Weisz. Como Capa, Weisz era emigrante
húngaro judío y también decidió escapar, llevando consigo tres
cajitas de cartón llenas de negativos con fotos de Capa, Taro y
Seymour. Con la probable intención de Weisz de ponerlas a buen
recaudo, las cajas acabaron en una oficina diplomática mexicana
en Francia antes de que el embajador de México ante el Gobierno
de Vichy entre 1941 y 1942, el general Francisco Aguilar
González, se apoderase de ellas. Debieron de viajar con él
durante su regreso a Ciudad de México. Y allí permanecieron
durante décadas.
Los herederos del general encontraron tras su muerte aquellas
tres cajitas entre sus efectos personales. Uno de ellos las
cedió al mexicano Benjamín Tarver, quien en 1995 contactó con
un profesor universitario estadounidense pidiéndole consejo
sobre cómo catalogar el legado. Cornell Capa, fundador del ICP
de Nueva York, hermano de Robert Capa y custodio de su tesoro
artístico desde su muerte en 1954, acaba sabiendo que Tarver
posee en México los valiosos negativos que su hermano, Gerda
Taro y David Seymour tomaron durante la Guerra Civil. Cornell
llevaba años intentando localizarlos. Y los bautizó como la
maleta mexicana.
Con la mediación de Trisha Ziff, cineasta británica afincada en
México, Cornell logró que los negativos viajasen hasta la sede
del ICP en Nueva York. Fue Ziff quien los llevó en avión hasta
allí a finales de 2007; ahora termina de rodar un documental
sobre toda esta historia. Desde entonces se han escaneado más
de 4.000 imágenes, en una labor coordinada desde el ICP, parte
de cuyo contenido podrá verse este domingo en un amplio
reportaje de El País Semanal.
Repasar estos fotogramas permite reencontrarse con André
Friedmann (1913-1954), el hombre que quiso ser Robert Capa, y
su incursión en las batallas de Teruel y el río Segre, así como
la amarga derrota de los republicanos exiliados en el sur de
Francia. También divisamos a Gerda Taro (1910-1937) -nacida
Gerta Pohorylles y gran amor de Friedmann-, sus secuencias del
frente de Segovia y las últimas escenas que retrató al cubrir
la batalla de Brunete, donde murió aplastada por un tanque. De
David Seymour (1911-1956) destacan sus pasos junto a los
soldados vascos o su cobertura de la celebración en Barcelona
del 19º aniversario de la revolución rusa, así como los
retratos de la dirigente comunista Dolores Ibárruri,
Pasionaria, o el poeta Federico García Lorca.
Lo que no apareció entre aquellas imágenes fue el negativo del
icono de Robert Capa titulado Muerte de un miliciano
republicano . Diversas investigaciones consideran que fue un
montaje. Encontrar su secuencia original disiparía muchas dudas
sobre este enigma. Pero esa es otra apasionante historia.

'La maleta mexicana' sale a la luz




Añadir leyenda'


Thursday, September 23, 2010

El PSOE aprueba adecuar el Valle de los Caídos a la Memoria Histórica

Respalda en el Senado una moción que aumenta el cerco sobre la basílica benedictina

Día 23/09/2010
Nueva vuelta de tuerca del Gobierno en su ofensiva para echar a los benedictinos de la abadía que ocupan junto a la Basílica del Valle de los Caídos. Aunque no lo reconocen explícitamente, la moción de la Entesa Catalana de Progreso (que agrupa a los senadores catalanes en la Cámara Alta), enmendada por los socialistas y aprobada ayer en el Senado con el apoyo del PSOE —131 votos a favor, 114 en contra, los del PP y una abstención—, tiene como objetivo final echar a los benedictinos del lugar que ocupan en el Valle de los Caídos.
Inicialmente, la moción de la Entesa Catalana trataba de instar al Gobierno a «derogar el decreto-ley de 1957 que rige las actividades del Monumento del Valle de los Caídos», así como a adoptar una nueva disposición conforme a la Ley de la Memoria Histórica para que se reconozcan y amplíen derechos en favor de quienes padecieron persecución dudante la guerra civil». Esta moción colocaba al PSOE en una incómoda posición, ya que, como alertó el senador popular Juan Van-Halen, este decreto se dictó solo para fundar la abadía, «no es otra cosa» y es lo que pretende con esta iniciativa.
Acuerdos con la Santa Sede
Apoyando esta moción, el PSOE sabía que se metía en un charco muy complicado, ya que el Gobierno no puede ir en contra de los acuerdos con la Santa Sede, que es la base jurídica por la que se rige esta Basílica y, según Van Halen, el Gobierno «no es quién para determinar a qué se tiene que dedicar. Es un asunto de la Iglesia». Los socialistas buscaron una salida digna y pactaron con la Entesa Catalana una enmienda de sustitución en la que no se hiciera referencia al decreto-ley de 1957. El nuevo texto quedó de la siguiente forma: «El Senado insta al Gobierno a adoptar las disposiciones que sean necesarias para adecuar el Valle de los Caídos a lo dispuesto en la Ley 52/2007 de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, incluyendo entre sus objetivos el de honrar y rehabilitar la memoria de todas las personas fallecidas a consecuencia de la Guerra Civil y la represión política, así como al fomento de las aspiraciones de reconciliación y convivencia de nuestra sociedad».
Con esta maniobra, los socialistas consiguieron su objetivo de evitar cualquier referencia al decreto-ley de 1957 y abrir un nuevo enfrentamiento directo con la Iglesia, con la que ya chocaron cuando quisieron prohibir el culto en la Basílica. Una protesta de la Santa Sede frenó esta decisión, y en la abadía donde viven los benedictinos hay una misa diaria. Esta injerencia del Gobierno fue la causa del cese del anterior presidente de Patrimonio Nacional,Yago Pico de Coaña, que se opuso al intervencionismo en el Valle. Además, el acoso ha seguido al paralizar los trabajos de mantenimiento del edificio que se realizaban con cargo a los Presupuestos Generales del Estado.
En el debate de esta moción, el representante del PP, Juan Van-Halen, se mostró conforme con el nuevo texto, pero reconoció que no se fía de los socialistas porque «la realidad de los hechos desmiente la voluntad del PSOE» y afirmó que el PP está de acuerdo con la «despolitización» del Valle de los Caídos, pero que eso ya se ha conseguido con la Ley de la Memoria Histórica.
La intervención más histriónica fue la del senador vasco, Iñaki Anasagasti, que llegó a bromear con la posibilidad de que se dinamitara el Monumento, a lo que Van-Halen le respondió que «me recuerda lo de los budas de Bamiyán».
Por su parte, el representante del PSOE, Enrique Cascallana, se mostró partidario de derogar el citado decreto-ley, aunque después votó el maquillaje que se hizo a la iniciativa de Entesa.

A buenas horas mangas verdes

Memoria

Chamizo dice que "se hace flaco favor" a la Ley de Memoria Histórica "si al intentar hacer algo se polemiza"

SEVILLA, 23 Sep. (EUROPA PRESS) -
   El Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, ha dicho este jueves que "se hace un flaco favor a la Ley de Memoria Histórica si cada vez que se intenta hacer algo de justicia con las mujeres vejadas se entra en discusión política", en relación a la polémica surgida tras el decreto aprobado el pasado martes en Consejo de Gobierno que posibilita que las mujeres andaluzas que padecieron formas de represión durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura franquista reciban una indemnización de 1.800 euros.
   En rueda de prensa tras la presentación del servicio de administración electrónica creado por la Institución, Chamizo ha afirmado que "se hace flaco favor a la Ley si cada vez que se intenta hacer algo de justicia, además con mucho retraso, con las mujeres vejadas, se entra en discusión política". Además, ha señalado que las mujeres que padecieron formas de represión durante este período "son muy pocas porque la mayoría de ellas han muerto".
   El Consejo de Gobierno aprobó el pasado martes un decreto que posibilita que las mujeres andaluzas que padecieron formas de represión sobre el honor, la intimidad y la propia imagen durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura franquista reciban una indemnización de 1.800 euros, como modo de reparación moral y reconocimiento a su papel en la construcción de la actual sociedad democrática.
   La indemnización acordada, que se suma a las que desde 2001 viene concediendo el Gobierno andaluz a las víctimas de encarcelamientos y confinamientos en campos de concentración, hace referencia a hechos que no supusieron privación de libertad pero sí acciones vejatorias dirigidas especialmente contra la población femenina, como el rapado, la ingesta de aceite de ricino y la exposición al escarnio público.
   El periodo considerado abarca los años de mayor incidencia de este tipo de represión, entre 1936 y 1950, según explicó el consejero de Gobernación y Justicia, Luis Pizarro, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno, donde aclaró que en este momento no se tiene una estimación de las mujeres que podrían acceder a la indemnización.