Las huelgas de la libertad Desde 1975, los sindicatos han convocado cinco paros generales. El de 1988, contra Felipe González, marcó la ruptura entre PSOE
1985, 1988, 1992, 1994 y 2002, pero hay quien suma a todas ellas una sexta huelga, más temprana, que habría tenido lugar en 1978, si bien aquella protesta no fue específicamente española, sino de alcance europeo, y Europa quedaba todavía políticamente muy lejana.
Sí es opinión unánime, en cambio, que la gran huelga general de la restauración democrática fue la de 1988 contra el Gobierno de Felipe González. UGT y CCOO consiguieron literalmente paralizar el país. Eran tiempos de gran pujanza económica y los sindicatos no estaban dispuestos a aceptar el abaratamiento del despido o el Plan de Empleo Juvenil, que pretendía abrir de par en par las puertas al empleo precario. La contundencia del éxito de la convocatoria fue tal que obligó al Gobierno socialista a rebajar sustancialmente su agenda de recortes sociales y a impulsar políticas redistributivas de cierto alcance. Aunque aún habría gobierno socialista para ocho años más, el 14 de diciembre de 1988 marcó en el mandato de Felipe González un amargo punto de inflexión cuyo filo más dramático fue la ruptura entre PSOE y UGT.
Hay quien suma a todas ellas una sexta huelga, en 1978, si bien no fue específicamente española Pero tres años antes de aquel legendario 14-D, las Comisiones Obreras que dirigía Marcelino Camacho ya lo habían intentado en solitario con una convocatoria que no consiguió paralizar el país, aunque logró hacerse notar en las grandes empresas industriales del país. Fue un aviso, pero difícilmente podía asustar a un Gobierno que estaba en su primer mandato con una mayoría aplastante en las dos cámaras y un apoyo social abrumador.
Felipe González aún tendría que soportar dos huelgas generales más, en 1992 y en 1994, pero ninguna de las dos lograría emular a la de 1988. La bandera sindical no era en ambos casos muy distinta que unos años antes: contra el recorte de prestaciones sociales y la reforma laboral. Pero eran tiempos de crisis y los márgenes de concesión ya no eran los de 1988.
Y en 2002 le tocó a Aznar. También ahí los sindicatos torcieron el brazo del Gobierno, que tuvo que guardar en un cajón el decretazo en la protección del desempleo aprobado por la vía de urgencia semanas antes de la huelga. También para José María Aznar fue el comienzo del fin. Pero él aún no lo sabía.
1985. Un ensayo general con desigual seguimiento
De las huelgas generales de la democracia, la de 1985 fue la única convocada en solitario por CCOO. Aunque también se sumaron sindicatos minoritarios, entre ellos el vasco ELA-STV, no lo hizo la poderosa UGT. La fallida protesta era contra la Ley de Pensiones que establecía dilatar de dos a ocho años el periodo para calcular la pensión. Los cinturones industriales de Madrid, Catalunya o Galicia sí se hicieron eco del llamamiento, pero no así otros sectores clave como el de los transportes, cuyos centros neurálgicos fueron firmemente custodiados por la policía. La derecha, entonces nucleada en torno a Alianza Popular, no apoyó la huelga, pero no logró ocultar su sincera complacencia ante la convocatoria.
1988. El país se paralizó y el Gobierno negoció
Si el Gobierno de Felipe González albergaba el 13 de diciembre alguna esperanza de que fracasara la huelga convocada para el día siguiente, sus ensueños se desvanecieron a las doce en punto de la noche, cuando la señal de TVE se cortó en pleno Telediario 3. Los sindicatos empezaban a ganar la partida. De hecho, la del 14-D acabaría convirtiéndose en la ‘huelga perfecta': no hubo incidentes de mención, el país se paralizó y el Gobierno se vio obligado a retirar su Plan de Empleo Juvenil. Se retrasaba así la implantación de los llamados contratos basura, que no obstante siguieron acechando hasta colarse unos años más tarde en la legislación laboral española. El Gobierno, además, imprimió un acusado giro social a sus políticas redistributivas. Las heridas abiertas en el seno de la familia socialista tardarían años en restañarse.
1992. Media huelga nunca será una huelga entera
Al hacer el cómputo de huelgas generales durante los años de gobierno del Partido Socialista alguien tuvo la ocurrencia de afirmar que a Felipe González le había hecho no tres huelgas, sino dos y media. La media fue la de 1992. La convocatoria fue de media jornada y, como era previsible, resultó más bien un fracaso, aunque su bandera era similar a la de otras convocatorias: protestar contra el recorte de los subsidios del desempleo. En el espectro político sólo Julio Anguita interpretó que la huelga había sido un éxito, aunque el hoy redivivo Francisco Álvarez-Cascos no desaprovechó la ocasión para airear el "récord de huelgas generales" de los gobiernos socialistas. Fue un duro revés para los sindicatos.
1994. Sólo paró la industria y la construcción
Dos años después de la huelga que coincidió con la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, los sindicatos mayoritarios volvieron a intentarlo. La fecha elegida fue el 27 de enero y tampoco esta vez los resultados se aproximaron a la rotundidad de la victoria del 14-D. Los sindicatos protestaban contra la reforma del mercado laboral y la congelación de los sueldos de los funcionarios, así como contra la disminución del poder adquisitivo de las pensiones. El Gobierno proponía recortes y los sindicatos seguían intentando impedirlos, pero tampoco esta vez lo consiguieron. Paró la industria y la construcción, pero no los centros de El Corte Inglés (en la imagen, uno de los de Madrid).
2002. Por fin le tocaba el turno a la derecha
Y por fin le tocó a la derecha. Desde los años ochenta, el partido conservador había observado como un espectador neutral sólo en apariencia los sucesivos paros generales contra los gobiernos de la izquierda. A la altura de 2002 el Ejecutivo de José María Aznar había reunido méritos más que suficientes para concitar las iras sindicales. Su pretensión de recortar fuertemente la protección del desempleo desencadenó una dura protesta de largo alcance que la intensa propaganda gubernamental no logró minimizar. A primera hora de la mañana el portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, proclamó sin sonrojarse que la huelga había sido un fracaso. Cabanillas creía estar describiendo la situación, pero su diagnóstico era tan inverosímil que en realidad estaba cavando su tumba política. En la imagen, la estación sevillana de Santa Justa.




La maleta mexicana' sale a la luz 


Comentario por pirata
Comentario por insensato
a) Labordeta se recorría toda España, y se la mostraba a los españoles, no hacía política en su programa de televisión, sólo enseñaba un país maravilloso que es donde he tenido la suerte de nacer y se llama España. Era amigo de Cataluña, de Valencia, de Murcia, de Andalucía, …, por eso lo quiere todo el mundo, por que era nacionalista y de izquierdas, pero no sectario, ni excluyente y se alegró de que a las consultas ilegales por la independencia de Cataluña sólo fueran a votar cuatro gatos.
b) un diputado que “cursava” 4º de EGB que pretenda hablarme a mi de cultura nos dice el nivel de los políticos que tenemos en España y por ende, la situacion en la que estamos los españoles.
Saludos
Comentario por victor martinez
Para algunos, la política y el arte es lo que hacemos cuando salimos de currar. Y no sólo lo hacemos de boquilla, arriesgamos de lo nuestro para hacerlo.
Mis respetos a Labordeta, por su pasado antifranquista, pero a partir de allí todo fué acomodamiento. Y el señor Puigcercós ya nació en la época acomodada, donde para ser de izquierdas no arriesgan nada. Sin riesgos no hay política ni hay de nada.
Cobrar sueldazos, y tener todos los gastos pagados por el gobierno y lo único que se dedican a reunirse con tal o con cual. Eso es arriesgarse?
Permítanme que lo dudo. Y un saludo a todos los militantes de izquierdas que siguen luchando y no se acomodan.
Comentario por rafaa
Comentario por Pablo Zaragoza
¡Viva la República!
Comentario por Spaniard
ZAS…
Comentario por DiegoFernandez
Si Labordeta leyese esto fijo que le recordaria que amaba cataluña tanto como andalucia o asturias,y por encima de todas ellas su Aragon.
Ha sido un articulo muy lamentable…Labordeta se merece mucho mas que esto.
Comentario por el gaitero
Comentario por el lector
país.
Comentario por Pixavitania
Comentario por Ore
Por supuesto siempre habrá quienes, a través de sus fantasmas particulares, vean gigantes en lugar de molinos.
Comentario por Jose12Carlos
Aunque bien es cierto, que debería revisar la ortografía antes de darle enviar.
Comentario por nickenino
Comentario por Veronica
Comentario por libreXpresion
Había un señor en un foro sobre software libre -fundamentalmente- de los que tienen más solera de España, que firmaba sus comentarios con un simpático: “No estoy de acuerdo con lo que dices, así que criticaré tu ortografía, falacia manida en Internet donde las haya.
Comentario por Kordial
Comentario por Fanjul
Comentario por mitcoes
http://opinadorcompulsivo.blogspot.com/2010/09/hasta-siempre-labordeta-y-una-buena.html
No sólo le pasó al PSAragón, al PSAndalucía, y al PSPV, este último traicionado por el catalán Ernest Lluch que lo malvendió al PSOE, pagado con su ministerio y su incorporación a las aulas catalanas pues era profesor de económicas en Valencia.
Así tenemos un PSOE demócrata social, que a pesar de la posterior fusión con el PSP y los que se fusionaron previamente a él, nunca ha tenido ese capital humano que hubiese sido una maravillosa izquierda postfranquista, lleno de personas no tan famosas, pero tan cultas y comprometidas o más.
Una generación, que en gran parte desilusionaron, notándose gran diferencia entre la gestión de los asuntos públicos cuando ganaban los que a pesar de esta estafa resistieron, sobre todo en política local, y los que eran del PSOE directamente.
Otra oportunidad perdida para la historia de España.
PS: El PSC fue el que mejor pacto en la letra hizo con el PSOE, grupo parlamentario propio, congresos previos a los del PSOE, partido federado con el PSOE en vez de sucursal, pero … todo esto ha sido erosionado desde sus orígenes. otro gallo hubiese cantado si los dirigentes del PSPV y otros hubiesen pactado el federarse a lo PSC, no sólo para el PSOE, sino para los administrados por sus cargos electos..
Comentario por vigas
Comentario por JPMarat
Comentario por Un
Comentario por Rubio
Comentario por Lorena7
Comentario por Veronica
http://blogs.libertaddigital.com/blog-de-federico/
Comentario por alvagarci
Comentario por Malagosto
Comentario por Donatto